Preescolares en cuarentena: MIM entrega set de experimentos virtuales para los más pequeños

Para acceder al material, los educadores deben inscribirse en el sitio web del MIM en www.mim.cl

Una serie de experimentos pensados para niños y niñas de entre 2 y 6 años sumó el Museo Interactivo Mirador (MIM) a su programa “MIM Educa”, entregando ahora la posibilidad a las(os) educadoras(es) y técnicos de educación preescolar de recibir material vinculado con el currículum nacional en ciencias para complementar sus clases a distancia. 

Videos con experimentos y actividades, donde se muestran coloridas reacciones químicas con bicarbonato y jugo de limón, un dibujo que cambia de color bajo el agua, un globo cargado con estática que atrae papeles y el paso a paso para realizar un proyector con materiales caseros, completan el material educativo que entrega el museo en forma digital tras inscribirse en este programa.

Las actividades especiales que desarrolló el MIM, que es parte de la Red de Fundaciones de la Presidencia, buscan mostrar un fenómeno científico a través de la exploración, para de esa forma incentivar la natural curiosidad de los más pequeños, invitándolos a sorprenderse y seguir haciéndose preguntas vinculadas con su entorno. 

“Sabemos que para educadoras y técnicos de nivel preescolar es complejo encontrar videos o experiencias relacionadas con la ciencia, pensadas para niños pequeños y alineados con los objetivos curriculares. Por eso quisimos integrar contenido específico para este segmento, que invite a explorar con materiales del hogar y así fomentar la curiosidad desde la más temprana edad”, comenta Dalia Haymann, directora ejecutiva del MIM.

A través de estos productos, educadoras y técnicos de todo el país pueden ejemplificar, profundizar y sorprender a sus estudiantes con una propuesta novedosa y sobre fenómenos científicos relacionados directamente con Física, Biología, Química y Matemática. 

“MIM Educa” es un programa gratuito que busca apoyar a los profesores en sus clases en el contexto de la cuarentena, mediante la entrega de material audiovisual con experimentos científicos y guía de actividades lúdicas, alineadas con el Currículum Escolar Priorizado del Ministerio de Educación. Hasta ahora contemplaba material para el aula desde 5° básico a 2° medio, al que se han agregado este año actividades de educación preescolar.

A la fecha, más de 100 profesores han participado de esta instancia educativa, que además cuenta con una pauta de seguimiento y evaluación. Los cupos para mayo ya están abiertos y las inscripciones se realizan en la página web del museo www.mim.cl.

Concluye etapa de producción en terreno de documental científico sobre el Estrecho de Magallanes

El proyecto audiovisual de la Fundación Prisma Austral busca divulgar conceptos geológicos y de cambio climático, cuenta con el financiamiento del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

“Estrecho de Magallanes: Una huella, dos océanos” es el nombre del documental que busca acercar conceptos científicos relativos al paso oceánico austral. El producto audiovisual tendrá una duración de cuarenta minutos, con la conducción de Gerd Sielfied Corvalán, geólogo y coordinador científico de la Fundación Prisma Austral, quien entrevista en terreno a especialistas en diversas disciplinas, para comprender el origen geológico, las cicatrices glaciales y tectónicas del lugar, que han albergado vida humana desde hace milenios y una gran biodiversidad de flora y fauna.

Para Pedro Ossandón Solar, director ejecutivo de la Fundación Prisma Austral y responsable del proyecto, señala que “este primer proyecto, que como fundación nos adjudicamos con financiamiento público, nos tiene muy contentos y agradecidos del Ministerio de Ciencias Tecnología, Conocimiento e Innovación. Estamos poniendo mucha dedicación y profesionalismo para revelar de la mejor manera posible la historia de este maravilloso Estrecho de Magallanes”.

El trabajo audiovisual en terreno es dirigido por Juan Carlos Campos Solari, utilizando drones, cámaras de alta definición, y buscando capturar la enorme belleza de la historia oculta del Estrecho de Magallanes, en un ameno diálogo que divulga conocimiento científico apoyado en paisajes y el desarrollo de la ciencia local.

La iniciativa cuenta con el financiamiento del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, y la colaboración de profesionales de instituciones de investigación de la zona, tales como la Wildlife Conservation Society (WCS), el Instituto Antártico Chileno (INACH), y la Universidad de Magallanes (UMAG).

El estreno y distribución del material, está programado para el segundo semestre del 2021 con el apoyo del canal regional ITV Patagonia.

Descubren nuevo mamífero de la Era de los Dinosaurios en la Patagonia Chilena

El hallazgo fue realizado en Cerro Guido, provincia de Última Esperanza, en campañas apoyadas por el Instituto Antártico Chileno. 

Un grupo de paleontólogos chilenos y argentinos dio a conocer una nueva especie de mamífero, bautizado con el nombre de Orretherium tzen y que habitó la Patagonia durante el Cretácico superior, según un estudio publicado hoy en la prestigiosa revista Scientific Reports de la línea Nature. Este hallazgo se realizó en Cerro Guido, valle del río de las Chinas, en la provincia de Última Esperanza, mismo lugar donde lleva trabajando más de diez años ininterrumpidos un grupo liderado por el Dr. Marcelo Leppe, director del Instituto Antártico Chileno (INACH).

Los fósiles encontrados corresponden a una mandíbula con cinco dientes y un molar del maxilar, de pequeño tamaño, los que fueron descubiertos en rocas de la Formación Dorotea (Cuenca Magallanes) con una antigüedad estimada de entre 74 a 72 millones de años (es decir, Cretácico superior, el último período del Mesozoico), obtenida a partir de dataciones radiométricas realizadas en el área. 

La investigación fue elaborada por el Dr. Agustín Martinelli (Conicet-Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia), Sergio Soto y Dr. Alexander Vargas (Red Paleontológica de la Universidad de Chile), Jonatan Kaluza (Fundación Félix de Azara), Dr. Francisco Goin y Dr. Marcelo Reguero (Museo de la Plata), Dr. Enrique Bostelman (Universidad Austral de Chile), Pedro Fonseca (Universidade Federal do Rio Grande do Sul) y el Dr. Marcelo Leppe (INACH). 

Para Leppe, “el cerro Guido y el valle del río de las Chinas libera año tras año nuevos secretos sobre los últimos episodios de la Era de los Dinosaurios, en una de las localidades de origen continental más australes del mundo, con una diversidad tal, que está ayudando a comprender la compleja historia de la conexión de Patagonia con Antártica y Oceanía. Una nueva imagen emerge de estos 20 millones de años atrapados en las rocas de la Provincia de Última Esperanza, una de bosques remanentes de las floras del megacontinente Gondwana, pobladas de una diversidad única de dinosaurios, reptiles, mamíferos y aves, a la cual se suma este nuevo icono magallánico: Orretherium tzen”, puntualiza. 

El origen de su nombre deriva de dos raíces: “Orre” significa “dientes” en dialecto Aonikenk y “therium” es “bestia” en griego, una terminación que es empleada frecuentemente en géneros de mamíferos. Por otra parte, “tzen” significa cinco en Aonikenk, en una clara referencia a tener preservados cinco dientes consecutivos en su mandíbula. 

Este espécimen posee una dentición más simple que la de los marsupiales y placentarios y se le clasifica como un mamífero meriodioléstido de la familia Mesungulatidae. Está próximamente emparentado con Mesungulatum y Coloniatherium, géneros encontrados en rocas del Cretácico superior (de unos 70 millones de años de antigüedad) en las provincias argentinas de Río Negro y Chubut, respectivamente; y Peligrotherium del Paleoceno (60 millones de antigüedad) encontrado en Chubut. En la actualidad, las especies del Cretácico se encuentran representadas por dientes aislados o mandíbulas que durante el proceso de fosilización perdieron la mayoría de sus dientes. 

Dentro de este panorama, el descubrimiento de Orretherium es de suma importancia puesto que la mandíbula preservada, de menos de tres centímetros de largo, ostenta los cinco dientes en posición, permitiendo conocer la variación de la morfología dental en esta especie.

El paleontólogo argentino Dr. Agustín Martinelli, uno de los autores del escrito, valoró la importancia de contar con este material tan bien preservado de un mamífero del Cretácico, ya que “es fundamental para conocer a esta nueva especie mesozoica y extrapolar su información para otros mamíferos encontrados en Argentina y el resto de Gondwana”, expresó. 

Cabe precisar que a fines del Mesozoico, los ecosistemas terrestres eran muy diferentes a los actuales y los fósiles que se encuentran en rocas cretácicas de Magallanes están revelando una historia fascinante justo en el momento anterior a la gran extinción de los grandes dinosaurios y otros reptiles (como los pterosaurios y mosasaurios). Por medio de estos registros, los investigadores pueden establecer que los mamíferos habitaron este territorio y sobrevivieron a esta gran extinción. 

“Una pieza importante del rompecabezas” 

Los fósiles encontrados son muy importantes para entender el “rompecabezas” de la historia evolutiva de los mamíferos durante la Era de los Dinosaurios y se suman al Magallanodon baikashkenke, primer mamífero del mesozoico chileno descubierto, correspondiente al grupo de los gondwanaterios y de similares características a un coipo. 

Ambos hallazgos dan cuenta del gran potencial paleontológico que tiene esta zona, tal como menciona el paleontólogo Dr. Alexander Vargas, uno de los coordinadores del proyecto: “La evolución de los mamíferos durante la Era de los Dinosaurios es aún muy desconocida y cada descubrimiento de una especie nueva es un avance que llama la atención a nivel mundial. La nueva especie chilena Orretherium tzen es de especial importancia para discutir el origen evolutivo de una importante familia de mamíferos, los mesungulátidos, y la excelente preservación de los fósiles, sumado al descubrimiento previo de Magallanodon, ubica a Magallanes como nuevo foco de atención mundial para futuros avances en evolución de los mamíferos”, enfatizó.  

Concuerda con esta opinión, el también paleontólogo Sergio Soto Acuña, quien comenta que “el hallazgo de Orretherium tzen, junto a Magallanodon baikashkenke, nos revela la existencia de una diversidad de linajes de mamíferos en el Mesozoico de Magallanes, de la cual probablemente estamos recién rasguñando la superficie”. Asimismo, plantea que el estudio de los mamíferos del valle de las Chinas “será fundamental para responder importantes interrogantes evolutivas y biogeográficas que aún persisten en la comunidad paleontológica y que nos permiten comprender mejor la evolución de estos antiguos ecosistemas que ya no existen en la actualidad”. 

“Los fósiles de animales pequeños nos ayudan a entender y construir una fracción de la biota, aportando importantes conocimientos sobre la ecología y distribución de las especies”, explica Jonatan Kaluza de la Fundación Félix de Azara – Universidad Maimónides y agrega que “este conocimiento adquirido a través de la experiencia en otros yacimientos fosilíferos nos permitió armar un rompecabezas de hace 72 millones de años”. 

Este trabajo fue financiado por el Proyecto Anillo ACT-172099 (PIA ANID Chile) y el Proyecto FONDECYT N° 1151389 (Chile) “Paleogeographic patterns v/s climate change in South America and the Antarctic Peninsula during the latest Cretaceous: ¿A possible explanation for the origin of the Austral biota”, que integran el Programa Nacional de Ciencia Antártica.

El INACH es un organismo técnico dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos y tiene entre sus misiones el incentivar el desarrollo de la investigación científica, tecnológica y de innovación en la Antártica, el fortalecimiento de Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y promover el conocimiento de las materias antárticas a la ciudadanía.

No son cuatro, sino una sola especie: investigación refleja gran capacidad plástica de molusco sub-antártico

Gracias al trabajo taxonómico de un equipo de científicos, se logró determinar la historia evolutiva del género Margarella, un gasterópodo austral. El estudio fue publicado en la revista científica Molecular Phylogenetics and Evolution.

La biodiversidad de los ecosistemas patagónicos y de Antártica es inmensa y hasta el día de hoy investigadores de distintas disciplinas que se encargan de descubrir cómo han evolucionado los organismos sobre la base de eventos geológicos, climáticos y oceanográficos ocurridos durante los últimos 50 millones de años.

Ante estos cambios constantes, un grupo de científicos se ha centrado en estudiar la historia evolutiva de ciertas especies marinas, hallando más de una sorpresa. Este es el caso de un reciente estudio, publicado en la revista científica Molecular Phylogenetics and Evolution, que da cuenta del género Margarella, que incluye varias especies de pequeños gasterópodos (moluscos) con amplia distribución en la zona sub-antártica y Antártica.

El equipo liderado por el Dr. Claudio González-Wevar, investigador del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh), realizó una comparación entre especies del género Margarella provenientes de la costa austral de Sudamérica, Península Antártica e islas sub-antárticas como Malvinas, Georgias del Sur, Crozet y Kerguelen.

“La idea fue tener varios ejemplares de Margarella para efectuar comparaciones moleculares, actualizando así la taxonomía de las especies australes, información muchas veces basada en descripciones antiguas realizadas con lupa y mucho esfuerzo”, explica el Dr. González-Wevar, quien también es investigador del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) de la UACh y del Instituto Milenio de Ecología y Biodiversidad (IEB).

La investigación consistió en reconstrucciones filogenéticas y análisis poblacionales en siete especies nominales de Margarella, distribuidas en Antártica y la zona sub-antártica, a lo largo de más de siete mil kilómetros de distancia, en una región dominada por la Corriente Circumpolar Antártica (CCA). Sin embargo, los análisis moleculares detectaron la presencia de sólo cuatro linajes evolutivos (especies). 

El caso más particular se da en la zona sub-antártica, entre Patagonia e islas Kerguelen, donde la nomenclatura indicaba la presencia de cuatro especies nominales de Margarella (M. violacea, M. pruinosa, M. expansa y M. porcellana) con marcadas diferencias morfológicas y de coloración. Sin embargo, los resultados obtenidos indican que a lo largo de este territorio existe solo una especie, M. violacea, por orden de descripción.

“Esto significa que este gasterópodo tiene una tremenda diversidad morfológica, denominada plasticidad fenotípica, que es la capacidad de un organismo de cambiar su fenotipo según el ambiente en que se encuentra. En el caso de los gasterópodos como Margarella, pueden cambiar su coloración en función de su alimentación”, comentó el Dr. González-Wevar ante este descubrimiento. Junto con esto, Margarella tendría una gran capacidad de dispersión entre zonas geográficamente lejanas a través del proceso de “rafting”, sobre objetos flotantes como las algas. 

Otra de las conclusiones del trabajo es que los linajes de Margarella tienen un origen y diversificación relativamente reciente, posterior a la separación de las masas continentales donde se distribuyen o a la CCA, ocurridos hace aproximadamente 34 millones de años. El origen y diversificación de esta especie se asociaría a eventos oceanográficos y climáticos más recientes, incluyendo el inicio del periodo Cuaternario (2.5 millones de años).

El acceso a muestras de islas geográficamente aisladas requiere de una importante red de colaboración. Así, esta investigación contó con la participación de científicos provenientes de distintas instituciones como la Universidad de Concepción (UdeC), Universidad de Magallanes (UMAG), Universidad de Chile, Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), University of Otago (Nueva Zelanda), British Antarctic Survey (BAS) y el South Atlantic Environmental Research Institute (SAERI, Reino Unido), el Western Australian Museum Australia y la Universidad de Borgoña (Francia). Además, el presente estudio contó con el apoyo del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del proyecto Anillo Antártico Genomic Antarctic Biodiversity.

“Quisiera estudiar medicina o neurociencia computacional. nunca me ha gustado tomar el camino fácil” Camila Pérez, 16 años

Como parte de la iniciativa Provoca, que busca aumentar la vocación de mujeres en áreas STEM o CTIM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), AUI/NRAO quiso rescatar el testimonio de Camila Pérez, una niña con inquietud científica que cursa tercero medio en el Complejo Educacional de Toconao en San Pedro y a quien hemos acompañado desde el 2018 en su recorrido vocacional, develando los procesos de autoconocimiento que experimenta.

¿Cómo fue que nació en ti este temprano interés por la ciencia?

La verdad es que desde muy chica me interesa la ciencia. Parte importante de esa motivación la debo a mis padres, quienes siempre me impulsaron a descubrir más, a desafiar mis propios límites. Mi papá y mi mamá, mis tíos y mi abuela siempre me demostraron orgullo por mi rendimiento escolar y poco a poco me he ido inclinando por dos pasiones: la medicina y la matemática. Siempre he participado en espacios escolares de investigación y he contado con profesores y profesoras que han creído en mí y siempre me ofrecieron instancias para potenciar mis habilidades. Quién diría que gracias a este tipo de actividades haría mi primer viaje al extranjero participando en el programa de intercambio Observatorios y Ciudades Gemelas, con solo 14 años (se ríe).

¿Con quiénes vives? Cuéntame ¿cómo fue este año de pandemia?

Vivo con mis papás y mi hermano de 11 años. En el 2020 la verdad es que todos quedamos funcionando desde la casa, tanto mi mamá como mi hermano y yo. En un comienzo fue desastroso compartir lugares en casa y el Internet. Quizás fue un poco invasivo y me resistí a usar mi dormitorio para otras actividades además de dormir. Siempre he sido muy celosa de mi espacio, pero tuvimos que adaptarnos para poder trabajar todos, para ayudar en casa y compartir. Creo que el sistema de telestudio me ayudó a gestionar mi tiempo y para mí, el balance fue positivo. Y en lo familiar, todos estuvimos sanos y como vivimos en una zona muy aislada de San Pedro, hasta pudimos hacer algunos paseos en familia. Creo que el 2020 nos unió mucho a los 4 y pudimos tener conversaciones importantes para afiatar nuestros lazos.

Este año mi hermano hasta ahora tiene clases presenciales media jornada en la Escuela G-25 Solor en Ayllú y eso nos ha permitido organizar mi tiempo de telestudio, 100% online este año o al menos el primer semestre, y así dedicarme al colegio, pero también hacer un preuniversitario online que me ayude a preparar mi PTU de 2022.

¿Cuáles electivos tomaste?

El primer electivo matemático, en el segundo de física y química. Tengo súper claro que más allá de tener habilidades con el razonamiento matemático, es algo que disfruto mucho de aprender y hacer. Sé que me dará una buena base para la carrera que finalmente decida seguir. Hasta ahora me gustaría estudiar medicina para luego especializarme en neurocirugía, o bien, estudiar algo como neurociencia computacional. ¿Por qué elegí estas opciones? Siempre me gusta buscar desafíos, intentar resolver cosas imposibles. Me gustan los retos, todo lo que implique un esfuerzo de mi parte. Nunca me ha gustado tomar el camino fácil. El cerebro es sin duda un terreno sorprendente del que tenemos tanto por aprender y me encantaría ser testigo y protagonista de esos descubrimientos.

¿Crees que en tu familia hubo modelos de rol que te inspiraron?

Creo que mi historia está influenciada por las personas con las que he compartido y de las que he aprendido. Ya sea desde una conversación hasta una clase, de una visita a un lugar interesante hasta un experimento en laboratorio. Ahora bien, en mi familia hay personas que me han inspirado mucho: mi abuela era paramédico, mi papá es veterinario y mis tíos son médicos. Crecí en almuerzos con conversaciones muy entretenidas de sobremesa y eso me encantaba y muchas veces preferí quedarme escuchando que salir a jugar. Recuerdo que de niña jugaba con mi papá y fingíamos que él era mi “experimento” y yo tenía que trabajar en él… era muy divertido!

¿Sentiste inseguridad en estas elecciones que has ido tomando?

Claro. Yo sé mis capacidades y claramente a veces me tentó la idea de estudiar algo que se me diera más natural, como por ejemplo ingeniería porque soy buena en matemática, pero estaba el tema de lo que me gusta. Recuerdo que mi papá conversó conmigo y me explicó la importancia de estudiar algo que te encante de verdad, ya que será tu ocupación de cada día el resto de la vida. Los números no trabajan con la vida y por eso la medicina sumaba ese aspecto que para mí era muy importante. Quisiera estudiar medicina o neurociencia computacional. Nunca me ha gustado tomar el camino fácil. 

En el año 2018 participaste en un encuentro de modelos de rol organizado por AUI/NRAO en las oficinas del observatorio ALMA en Santiago. ¿Cómo fue eso?

Bueno, esa actividad la presentó mi profesora de ciencias en ese momento, que era Mabel Codocedo, ella nos dijo: “Niñas, tengo que elegir chicas de octavo y primero medio”. El objetivo era conocer a mujeres científicas que trabajan en Chile y nosotras podríamos conversar con ellas y conocer sus experiencias, y aunque éramos chicas (octavo básico) y eso implicaba viajar solas sin los papás, de inmediato dije “yo quiero estar ahí”. Las niñas seleccionadas teníamos que tener muy buenas notas y un interés científico. Finalmente viajé con mi profesora y una amiga de primero medio, Evelyn Zelada.

El encuentro fue increíble y consistía en mesas grupales donde podíamos entrevistar a las embajadoras científicas que participaban: astrónomas, ingenieras… mujeres magníficas de todo el mundo que trabajaban en nuestro país, que eran madres y que tuvieron que enfrentar muchos obstáculos para seguir sus sueños. Lo pasé muy bien y aprendí mucho. Si bien es cierto que fue un poco chocante saber que ninguna tuvo una vida fácil, la astrónoma chilena Sonia Duffau me marcó particularmente. Tenía una personalidad fuerte y a la vez una dulzura especial y le tocó duro estudiar ingeniería en tiempos en que la carrera tenía muy pocas mujeres y sentía en parte que le estaban quitando oportunidades a hombres que querían estudiar lo mismo. Con ella he mantenido contacto desde entonces y me sigue orientando en la ciencia. Lo más importante es seguir luchando por lo que uno verdaderamente quiere en la vida.

¿En qué te pareces a ella?

Ella eligió el universo como astrónoma y yo el cerebro y sus procesos. Creo que ambos terrenos son misteriosos y desconocidos. Hay tanto por aprender y hacer, y yo no quiero dejar de ser parte de eso.

Siento mucha admiración por personas como ella, ya que enfrentaron problemas pero no desistieron de sus sueños. De eso se trata la vida, pienso. Sonia siguió trabajando, siguió estudiando, siguió especializándose, decía que igual le pasaban muchas cosas a nivel personal, procesos y decisiones difíciles. Eso me gustó y me impactó de ella, que aprendió a separar las cosas y siguió adelante con su plan. Yo tengo 16 y aún trabajo en eso, me cuesta, me cuestiono y me arrepiento… pero sigo avanzando con mi propósito. 

Este tipo de encuentros con modelos de rol nos ayudan a vernos reflejadas en personas a las que admiramos, pero que en sus recorridos y al igual que nosotras, enfrentan dudas y temores, a pesar de tener enormes capacidades. Yo creo que muchas niñas aprendieron a seguir luchando por quedarse en la ciencia. 

Al año siguiente participaste en representación del Complejo Educacional de Toconao en Observatorios y Ciudades Gemelas, un programa de intercambio cultural científico entre alumnos y profesores de San Pedro de Atacama y Magdalena de Nuevo México, cada uno con una fuerte incidencia de culturas indígenas atacameña (en Chile) y navaja (en Estados Unidos). ¿Cómo fue esa experiencia?

Sí, en esa oportunidad el enlace fue con mi profesor de matemática Felipe Lizana. Creo que sentí un torbellino de emociones, ya que todo fue ocurriendo muy rápido. Surgió la oportunidad, teníamos que entregar en cuestión de horas nuestros proyectos para postular como participantes. Fueron momentos intensos. Hablé con mis papás para saber si me autorizarían y acudí a mi profesora Carola Torrejón (de astronomía) para ver si me ayudaba a orientar mi propuesta y ella me dijo “trabaja y concéntrate que ya va a surgirte una idea”. Finalmente entregué un proyecto para hacer un reloj solar. Cuando lo entregué pensé “no voy a quedar”, “me confié demasiado y no va a resultar”, me entraron todas las inseguridades y yo que tenía tantas ganas de ir.

A los días, fue mi mamá quien me contó que habían avisado que gané y recuerdo que lloré de la emoción. Era como vivir un sueño. Tenía que sacar pasaporte, autorización notarial de mis papás para viajar a otro país… quince días lejos de mi casa y mi familia. Mis compañeros me celebraron cuando supieron la noticia y mi profesora jefe me mandó un mensaje muy emotivo. Recuerdos increíbles.

¿En qué consistió tu proyecto?

La idea era construir un reloj solar que combinara la cosmovisión de nuestra cultura Lickanantay y la navaja. Ese reloj lo iba a construir a escala en un espacio público de San Pedro, pero con lo de la pandemia, todo se fue postergando. Pese a todo, tengo la convicción de que en algún momento lo voy a materializar. 

Ese viaje fue sorprendente de principio a fin. Creo que lo que más me gustó fue visitar la escuela de Magdalena y visitar el observatorio VLA, lo que fue maravilloso ya que por ser menor de edad no he podido visitar el observatorio ALMA que está acá en San Pedro. Fue un recorrido increíble junto a mi profesor Felipe, Sonia Duffau y mi compañero de programa Simón Contreras. De la escuela me encantó conocer una forma muy experimental de aprender, dentro y fuera de la sala; también que les enseñaban cosas cotidianas de la vida como cocinar o emprender un negocio, lo que en definitiva te ayuda no solo para estudiar una carrera profesional, sino para la vida, además de desarrollar la creatividad y el trabajo en equipo. También me ayudó a practicar el inglés, ya que al principio me inseguricé al cometer errores o por el acento, pero de a poco me fui soltando y Sonia me ayudó bastante.

Siento que en Chile y especialmente en San Pedro, a mí me costó bastante adentrarme a la cultura Lickanantay. Pese a que he vivido toda mi vida acá, soy considerada “afuerina” por no tener ascendencia atacameña y eso no permite verdaderamente compartir el patrimonio. La comunidad se expresa acá en artes, cultivo de la lengua ckunza y medicina ancestral, pero no es que uno pueda sumarse y aprender. El problema es que eso no ayuda a que la cultura perdure en el tiempo, porque quedan muy pocos descendientes. Creo que hay una deuda pendiente en la divulgación y de hecho muchas personas de nuestra comuna dicen que debieran sacar mayor provecho a esta riqueza patrimonial Lickanantay para que más personas sepan de esta cultura y la multipliquen.

En Magdalena tuvimos la oportunidad de encontrarnos con una experta en patrimonio navajo y juntos descubrimos coincidencias en nuestras constelaciones y la cosmovisión, con muchas similitudes en la interpretación del universo y los procesos de la vida humana, las criaturas de la naturaleza e incluso la trascendencia del espíritu después de la muerte. Fue muy interesante.

El año pasado participaste del encuentro Provoca Valparaíso, en que participaron principalmente jóvenes de la V región, pero también alumnas de actividades icónicas de AUI/NRAO y algunas embajadoras científicas. ¿Qué te pareció?

Fue muy entretenido ese encuentro por zoom. Creo que el ejercicio más importante fue de autoconocimiento y comprender que seguir el camino de la ciencia no implica abandonar otros intereses como el arte, la vida social, los deportes; sino que son un complemento necesario. Desde entonces me he organizado para dedicarle tiempo a mis hobbies como andar en bicicleta y ver series web.

En la actividad recordé que hace algunos años tenía pánico de hablar en público. Me sentía físicamente muy mal y ese era un obstáculo, ya que muchas actividades científicas implican exponer o defender un proyecto y ahí me veía yo, colorada, aterrada y muda (se ríe). Sentía miedo de quedar en ridículo o que mis compañeros se burlaran de mí. Con el paso del tiempo y la práctica me di cuenta que ese pánico es innecesario, porque al final te va a servir mucho tener personalidad para hablar frente a la gente y nada debe paralizarte.

¿Qué mensaje le darías a otras niñas que se interesen en las ciencias?

Básicamente que perseveren. Si no funciona a la primera, hay que seguir intentándolo a la segunda o quizás a la tercera vez. En mi caso fue bacán el hecho de tener el apoyo de mi papás y vivir la experiencia de los Provoca y de Observatorios y Ciudades Gemelas, porque me dieron oportunidades de conocer gente real en la ciencia, personas como uno que se autosuperaron y no desistieron de sus sueños, así como un día lo hizo un niño o una niña que llegó a ser Premio Nobel. Nadie sabe hasta dónde podemos llegar, ni siquiera uno.

El primer cometa interestelar puede ser el más prístino jamás encontrado

Nuevas observaciones llevadas a cabo con el Very Large Telescope, del Observatorio Europeo Austral (VLT de ESO), indican que el cometa errante 2I/Borisov, el segundo visitante interestelar detectado recientemente en nuestro Sistema Solar, es uno de los más prístinos jamás observados. Los astrónomos sospechan que lo más probable es que el cometa nunca haya pasado cerca de una estrella, por lo que sería una reliquia inalterada de la nube de gas y polvo en la que se formó.

2I/Borisov fue descubierto por el astrónomo aficionado Gennady Borisov en agosto de 2019 y, unas semanas más tarde, se confirmó que provenía de más allá del Sistema Solar. “2I/Borisov podría representar el primer cometa verdaderamente prístino jamás observado”, afirma Stefano Bagnulo, del Observatorio y Planetario de Armagh, en Irlanda del Norte (Reino Unido), quien dirigió el nuevo estudio publicado hoy en Nature Communications. El equipo cree que el cometa nunca había pasado cerca de ninguna estrella antes de acercarse al Sol en 2019.

2I/Borisov podría representar el primer cometa verdaderamente prístino jamás observado”

Stefano Bagnulo, del Observatorio y Planetario de Armagh, en Irlanda del Norte (Reino Unido)

Bagnulo y sus colegas utilizaron el instrumento FORS2, instalado en el VLT de ESO, ubicado en el norte de Chile, para estudiar a 2I/Borisov en detalle utilizando una técnica llamada polarimetría [1]. Dado que esta técnica se utiliza regularmente para estudiar cometas y otros pequeños cuerpos de nuestro Sistema Solar, esto permitió al equipo comparar al visitante interestelar con nuestros cometas locales.

El equipo descubrió que 2I/Borisov tiene propiedades polarimétricas distintas a las de los cometas del Sistema Solar, con la excepción de Hale-Bopp. El cometa Hale-Bopp suscitó mucho interés por parte del público a finales de la década de 1990 al ser fácilmente visible a simple vista, y también porque era uno de los cometas más prístinos que los astrónomos habían visto. Antes de su última visita, se cree que Hale-Bopp pasó por nuestro Sol sólo una vez y, por lo tanto, apenas se había visto afectado por el viento solar y la radiación. Esto significa que era prístino, es decir, con una composición muy similar a la de la nube de gas y polvo en la que se formaron tanto él como el resto del Sistema Solar hace unos 4.500 millones de años.

Al analizar la polarización junto con el color del cometa para recabar pistas sobre su composición, el equipo concluyó que 2I/Borisov es de hecho aún más prístino que Hale-Bopp. Esto significa que contiene rastros inalterados de la nube de gas y polvo en la que se formó.

“El hecho de que los dos cometas sean tan similares sugiere que el entorno en el que se originó 2I/Borisov no es tan diferente en su composición del entorno del Sistema Solar temprano”, afirma Alberto Cellino, coautor del estudio e investigador del Observatorio Astrofísico de Torino, Instituto Nacional de Astrofísica (INAF) de Italia.

Olivier Hainaut, astrónomo de ESO en Alemania que estudia cometas y otros objetos cercanos a la Tierra -pero que no participó en este nuevo estudio-, está de acuerdo. “El resultado principal —que 2I/Borisov no es como cualquier otro cometa, exceptuando a Hale-Bopp— es muy robusto”, confirma, y agrega que “es muy plausible que se formaran en condiciones muy similares”.

“La llegada de 2I/Borisov desde el espacio interestelar representó la primera oportunidad de estudiar la composición de un cometa proveniente de otro sistema planetario y comprobar si el material de este cometa es, de alguna manera, diferente al de los cometas de nuestro propio sistema”, explica Ludmilla Kolokolova, de la Universidad de Maryland (EE.UU.), que participó en la investigación que se publica en Nature Communications.

Bagnulo espera que la comunidad astronómica tenga otra oportunidad, aún mejor si cabe, de estudiar en detalle un cometa errante antes del final de la década. “La ESA planea lanzar un Interceptor de Cometas en 2029, que tendrá la capacidad de llegar hasta otro objeto interestelar visitante si se descubre uno en una trayectoria adecuada”, afirma, refiriéndose a una próxima misión de la Agencia Espacial Europea.

La historia de un origen escondida en el polvo

Incluso sin una misión espacial, los astrónomos pueden utilizar los numerosos telescopios basados en tierra para obtener información sobre las diferentes propiedades de cometas errantes como 2I/Borisov. “Imagínese lo afortunados que fuimos de que, de forma casual, un cometa de un sistema a años luz de distancia simplemente pasara por nuestro barrio”, dice Bin Yang, astrónomo de ESO en Chile, quien también aprovechó el paso de 2I/Borisov a través de nuestro Sistema Solar para estudiar este misterioso cometa. Los resultados de su equipo se publican en la revista Nature Astronomy.

Yang y su equipo utilizaron datos de ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), del que ESO es socio, así como del VLT de ESO, para estudiar los granos de polvo de 2I/Borisov para recoger pistas sobre el nacimiento del cometa y las condiciones de su sistema originario.

Descubrieron que la coma de 2I/Borisov — una envoltura de polvo que rodea el cuerpo principal del cometa — contiene piedrecillas compactas, granos de aproximadamente un milímetro de tamaño o más grandes. Además, descubrieron que las cantidades relativas de monóxido de carbono y agua en el cometa cambiaron drásticamente a medida que se acercaba al Sol. El equipo, que también incluye a Olivier Hainaut, afirma que esto indica que el cometa está compuesto por materiales que se formaron en diferentes lugares de su sistema planetario.

Las observaciones de Yang y su equipo sugieren que la materia del sistema planetario en el que se formó 2I/Borisov se mezcló desde la zona cercana a su estrella hasta un área más alejada, tal vez debido a la existencia de planetas gigantes, cuya fuerte gravedad agita la materia presente en el sistema. Los astrónomos creen que un proceso similar pudo tener lugar al principio de la vida de nuestro Sistema Solar.

Aunque 2I/Borisov fue el primer cometa errante en pasar por el Sol, no fue el primer visitante interestelar. El primer objeto interestelar que se observó pasando por nuestro Sistema Solar fue ʻOumuamua, otro objeto estudiado con el VLT de ESO en 2017. Originalmente clasificado como un cometa, ʻOumuamua fue reclasificado más tarde como un asteroide, ya que carecía de coma.

MIM en Casa 2.0: Museo Interactivo Mirador renueva su oferta a distancia para acompañar a familias y estudiantes en esta nueva cuarentena

Nuevos experimentos, salas, actividades y desafíos científicos se sumarán a la programación de “MIM en Casa”, a través de las redes sociales y página web del museo. 

El museo Interactivo Mirador – MIM – ofrecerá un renovado contenido educativo y entretenido, vinculado a la ciencia, a estudiantes y familias a través de su programa “MIM en Casa” en redes sociales. Ello en el marco del retorno de las cuarentenas en gran parte del país.

Por medio de las plataformas digitales, los expertos del museo seguirán desarrollando nuevo contenido audiovisual, con experimentos, actividades y desafíos científicos para realizar en casa, como una forma de apoyar a las familias, profesores y estudiantes en tiempos de confinamiento.

Los videos tendrán relación con diversos temas y también con algunos espacios del museo, como por ejemplo la nueva Sala Matemática que fue inaugurada el 5 de marzo de este año.

Durante los próximos días el MIM, que es parte de la Red de Fundaciones de la Presidencia liderada por la primera dama, Cecilia Morel, estrenará la sección “Te lo explico con un módulo”, donde enseñará el paso a paso para replicar en casa algunos módulos interactivos del museo, pero con materiales simples.

“Nuestro MIM renueva su parrilla educativa para apoyar a estudiantes, niños/as, profesores y público en general con nuevas secciones, experimentos y novedosas actividades. Si bien el museo tiene cerradas sus puertas físicas producto de la pandemia, continúa trabajando y entregando nuevas propuestas. MIM en Casa es una excelente alternativa para aprender sanamente desde los hogares por lo que los invito a todos en familia a visitar www.mim.cl y aprender con la magia de la ciencia”, señaló la Presidenta de MIM, Cecilia Morel. 

Además de entregar una explicación científica a ciertos fenómenos cotidianos, como por ejemplo, por qué el color negro absorbe más calor que el blanco, también propondrá cada semana desafíos para hacer en casa, los que más tarde resolverá con la explicación científica correspondiente. Por ejemplo, se retará a los “mini ingenieros” a construir un anillo con papas fritas o a contorsionar el cuerpo sin perder el equilibrio, en un reto que solo las mujeres podrán cumplir por una curiosa razón que tiene que ver con la física. 

Entre otras actividades, podrán averiguar más sobre los conceptos de fulcro, resistencia y fuerza con la confección de una catapulta hecha con palitos de helados y elásticos; o conocer más sobre la geometría fractal, también llamada “geometría de la naturaleza”, para darse cuenta que también hay matemáticas en la forma de un brócoli o una nube. 

“Queremos que las familias puedan seguir sintiéndose acompañadas por nosotros en esta nueva fase, tanto en el aspecto educativo y emocional. Nuestra propuesta busca llevar contenidos científicos en un lenguaje simple y entretenido, que pueden ser aprovechados tanto por docentes como por mamás y papás, en un período tan complejo como es la cuarentena, sostiene Dalia Haymann, directora ejecutiva del MIM.

Otras de las secciones de “MIM en Casa” que seguirán generando contenido durante estos meses serán “Manos a la ciencia”, “Todo tiene su ciencia”, la explicación científica de algunos videos virales que han dado la vuelta al mundo y transmisiones en vivo con entrevistas o temas científicos de actualidad. Desde abril de 2020 el MIM ha generado más de 300 videos de creación propia, de los más diversos temas, a los que se puede acceder a través de las redes sociales del museo o su web www.mim.cl.

INACH y Explora Magallanes presentan libros de divulgación antártica escolar

En el pasado Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el PAR Explora Magallanes, perteneciente al Ministerio de Ciencias e Innovación, dio a conocer su nuevo producto de divulgación científica. Se trata del libro ilustrado “Charly y el Rov”. Este cuento está dirigido a niños y niñas de 4 a 7 años de edad y busca acercar la tecnología de la robótica submarina a través de la historia de una niña llamada Charly, quien sueña con convertirse en científica y poder viajar a la Antártica.

La creación del cuento contó con el apoyo en el primer tomo del Instituto Antártico Chileno (INACH) mediante el diseñador gráfico René Quinán, y Océana Chile durante todo el proceso. Se busca con él que pueda ser un aporte para la transferencia de conocimiento en la infancia.

Claudia Salinas, directora del PAR Explora Magallanes, hizo entrega de copias impresas de este libro al director del INACH, Dr. Marcelo Leppe, junto con ejemplares de la actividad de divulgación científica escolar que efectúa este instituto en sus laboratorios denominada “Científicos Polares por un Día”. Salinas apuntó que “ha sido un arduo trabajo 2019-2020 y parte de lo que teníamos comprometido en asociación con INACH. Logramos plasmar en un libro que es muy fácil de comprender las actividades que se hacían de manera presencial”.

Además, Salinas expresó que con estos dos textos las educadoras y educadores de primeros ciclos podrán trabajar en el aula sin problemas. “La historia de Charly y el Rov también fue un trabajo en conjunto recopilando varios trabajos de investigadores e investigadoras que han participado en proyectos antárticos. Aquí lo vemos plasmado en la historia de una niña que sueña con ser profesional y logra llegar al Continente Blanco utilizando un vehículo de operación remota”.

A su vez, el Dr. Marcelo Leppe resaltó la iniciativa y el trabajo en conjunto de ambas instituciones, subrayando que “nos da mucho agrado como instituto poder ser partícipes de estas iniciativas, en donde mediante textos de liviana comprensión podemos cautivar a los niños y niñas a que se puedan interesar aún mas en la ciencia antártica e ir creando de alguna forma un semillero de futuros investigadores e investigadoras polares para el país”.

Los textos se pueden encontrar de forma digital en la página web de PAR Explora Magallanes, así como en la del INACH.