Descubren nuevo mamífero de la Era de los Dinosaurios en la Patagonia Chilena

El hallazgo fue realizado en Cerro Guido, provincia de Última Esperanza, en campañas apoyadas por el Instituto Antártico Chileno. 

Un grupo de paleontólogos chilenos y argentinos dio a conocer una nueva especie de mamífero, bautizado con el nombre de Orretherium tzen y que habitó la Patagonia durante el Cretácico superior, según un estudio publicado hoy en la prestigiosa revista Scientific Reports de la línea Nature. Este hallazgo se realizó en Cerro Guido, valle del río de las Chinas, en la provincia de Última Esperanza, mismo lugar donde lleva trabajando más de diez años ininterrumpidos un grupo liderado por el Dr. Marcelo Leppe, director del Instituto Antártico Chileno (INACH).

Los fósiles encontrados corresponden a una mandíbula con cinco dientes y un molar del maxilar, de pequeño tamaño, los que fueron descubiertos en rocas de la Formación Dorotea (Cuenca Magallanes) con una antigüedad estimada de entre 74 a 72 millones de años (es decir, Cretácico superior, el último período del Mesozoico), obtenida a partir de dataciones radiométricas realizadas en el área. 

La investigación fue elaborada por el Dr. Agustín Martinelli (Conicet-Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia), Sergio Soto y Dr. Alexander Vargas (Red Paleontológica de la Universidad de Chile), Jonatan Kaluza (Fundación Félix de Azara), Dr. Francisco Goin y Dr. Marcelo Reguero (Museo de la Plata), Dr. Enrique Bostelman (Universidad Austral de Chile), Pedro Fonseca (Universidade Federal do Rio Grande do Sul) y el Dr. Marcelo Leppe (INACH). 

Para Leppe, “el cerro Guido y el valle del río de las Chinas libera año tras año nuevos secretos sobre los últimos episodios de la Era de los Dinosaurios, en una de las localidades de origen continental más australes del mundo, con una diversidad tal, que está ayudando a comprender la compleja historia de la conexión de Patagonia con Antártica y Oceanía. Una nueva imagen emerge de estos 20 millones de años atrapados en las rocas de la Provincia de Última Esperanza, una de bosques remanentes de las floras del megacontinente Gondwana, pobladas de una diversidad única de dinosaurios, reptiles, mamíferos y aves, a la cual se suma este nuevo icono magallánico: Orretherium tzen”, puntualiza. 

El origen de su nombre deriva de dos raíces: “Orre” significa “dientes” en dialecto Aonikenk y “therium” es “bestia” en griego, una terminación que es empleada frecuentemente en géneros de mamíferos. Por otra parte, “tzen” significa cinco en Aonikenk, en una clara referencia a tener preservados cinco dientes consecutivos en su mandíbula. 

Este espécimen posee una dentición más simple que la de los marsupiales y placentarios y se le clasifica como un mamífero meriodioléstido de la familia Mesungulatidae. Está próximamente emparentado con Mesungulatum y Coloniatherium, géneros encontrados en rocas del Cretácico superior (de unos 70 millones de años de antigüedad) en las provincias argentinas de Río Negro y Chubut, respectivamente; y Peligrotherium del Paleoceno (60 millones de antigüedad) encontrado en Chubut. En la actualidad, las especies del Cretácico se encuentran representadas por dientes aislados o mandíbulas que durante el proceso de fosilización perdieron la mayoría de sus dientes. 

Dentro de este panorama, el descubrimiento de Orretherium es de suma importancia puesto que la mandíbula preservada, de menos de tres centímetros de largo, ostenta los cinco dientes en posición, permitiendo conocer la variación de la morfología dental en esta especie.

El paleontólogo argentino Dr. Agustín Martinelli, uno de los autores del escrito, valoró la importancia de contar con este material tan bien preservado de un mamífero del Cretácico, ya que “es fundamental para conocer a esta nueva especie mesozoica y extrapolar su información para otros mamíferos encontrados en Argentina y el resto de Gondwana”, expresó. 

Cabe precisar que a fines del Mesozoico, los ecosistemas terrestres eran muy diferentes a los actuales y los fósiles que se encuentran en rocas cretácicas de Magallanes están revelando una historia fascinante justo en el momento anterior a la gran extinción de los grandes dinosaurios y otros reptiles (como los pterosaurios y mosasaurios). Por medio de estos registros, los investigadores pueden establecer que los mamíferos habitaron este territorio y sobrevivieron a esta gran extinción. 

“Una pieza importante del rompecabezas” 

Los fósiles encontrados son muy importantes para entender el “rompecabezas” de la historia evolutiva de los mamíferos durante la Era de los Dinosaurios y se suman al Magallanodon baikashkenke, primer mamífero del mesozoico chileno descubierto, correspondiente al grupo de los gondwanaterios y de similares características a un coipo. 

Ambos hallazgos dan cuenta del gran potencial paleontológico que tiene esta zona, tal como menciona el paleontólogo Dr. Alexander Vargas, uno de los coordinadores del proyecto: “La evolución de los mamíferos durante la Era de los Dinosaurios es aún muy desconocida y cada descubrimiento de una especie nueva es un avance que llama la atención a nivel mundial. La nueva especie chilena Orretherium tzen es de especial importancia para discutir el origen evolutivo de una importante familia de mamíferos, los mesungulátidos, y la excelente preservación de los fósiles, sumado al descubrimiento previo de Magallanodon, ubica a Magallanes como nuevo foco de atención mundial para futuros avances en evolución de los mamíferos”, enfatizó.  

Concuerda con esta opinión, el también paleontólogo Sergio Soto Acuña, quien comenta que “el hallazgo de Orretherium tzen, junto a Magallanodon baikashkenke, nos revela la existencia de una diversidad de linajes de mamíferos en el Mesozoico de Magallanes, de la cual probablemente estamos recién rasguñando la superficie”. Asimismo, plantea que el estudio de los mamíferos del valle de las Chinas “será fundamental para responder importantes interrogantes evolutivas y biogeográficas que aún persisten en la comunidad paleontológica y que nos permiten comprender mejor la evolución de estos antiguos ecosistemas que ya no existen en la actualidad”. 

“Los fósiles de animales pequeños nos ayudan a entender y construir una fracción de la biota, aportando importantes conocimientos sobre la ecología y distribución de las especies”, explica Jonatan Kaluza de la Fundación Félix de Azara – Universidad Maimónides y agrega que “este conocimiento adquirido a través de la experiencia en otros yacimientos fosilíferos nos permitió armar un rompecabezas de hace 72 millones de años”. 

Este trabajo fue financiado por el Proyecto Anillo ACT-172099 (PIA ANID Chile) y el Proyecto FONDECYT N° 1151389 (Chile) “Paleogeographic patterns v/s climate change in South America and the Antarctic Peninsula during the latest Cretaceous: ¿A possible explanation for the origin of the Austral biota”, que integran el Programa Nacional de Ciencia Antártica.

El INACH es un organismo técnico dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos y tiene entre sus misiones el incentivar el desarrollo de la investigación científica, tecnológica y de innovación en la Antártica, el fortalecimiento de Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y promover el conocimiento de las materias antárticas a la ciudadanía.

No son cuatro, sino una sola especie: investigación refleja gran capacidad plástica de molusco sub-antártico

Gracias al trabajo taxonómico de un equipo de científicos, se logró determinar la historia evolutiva del género Margarella, un gasterópodo austral. El estudio fue publicado en la revista científica Molecular Phylogenetics and Evolution.

La biodiversidad de los ecosistemas patagónicos y de Antártica es inmensa y hasta el día de hoy investigadores de distintas disciplinas que se encargan de descubrir cómo han evolucionado los organismos sobre la base de eventos geológicos, climáticos y oceanográficos ocurridos durante los últimos 50 millones de años.

Ante estos cambios constantes, un grupo de científicos se ha centrado en estudiar la historia evolutiva de ciertas especies marinas, hallando más de una sorpresa. Este es el caso de un reciente estudio, publicado en la revista científica Molecular Phylogenetics and Evolution, que da cuenta del género Margarella, que incluye varias especies de pequeños gasterópodos (moluscos) con amplia distribución en la zona sub-antártica y Antártica.

El equipo liderado por el Dr. Claudio González-Wevar, investigador del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh), realizó una comparación entre especies del género Margarella provenientes de la costa austral de Sudamérica, Península Antártica e islas sub-antárticas como Malvinas, Georgias del Sur, Crozet y Kerguelen.

“La idea fue tener varios ejemplares de Margarella para efectuar comparaciones moleculares, actualizando así la taxonomía de las especies australes, información muchas veces basada en descripciones antiguas realizadas con lupa y mucho esfuerzo”, explica el Dr. González-Wevar, quien también es investigador del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) de la UACh y del Instituto Milenio de Ecología y Biodiversidad (IEB).

La investigación consistió en reconstrucciones filogenéticas y análisis poblacionales en siete especies nominales de Margarella, distribuidas en Antártica y la zona sub-antártica, a lo largo de más de siete mil kilómetros de distancia, en una región dominada por la Corriente Circumpolar Antártica (CCA). Sin embargo, los análisis moleculares detectaron la presencia de sólo cuatro linajes evolutivos (especies). 

El caso más particular se da en la zona sub-antártica, entre Patagonia e islas Kerguelen, donde la nomenclatura indicaba la presencia de cuatro especies nominales de Margarella (M. violacea, M. pruinosa, M. expansa y M. porcellana) con marcadas diferencias morfológicas y de coloración. Sin embargo, los resultados obtenidos indican que a lo largo de este territorio existe solo una especie, M. violacea, por orden de descripción.

“Esto significa que este gasterópodo tiene una tremenda diversidad morfológica, denominada plasticidad fenotípica, que es la capacidad de un organismo de cambiar su fenotipo según el ambiente en que se encuentra. En el caso de los gasterópodos como Margarella, pueden cambiar su coloración en función de su alimentación”, comentó el Dr. González-Wevar ante este descubrimiento. Junto con esto, Margarella tendría una gran capacidad de dispersión entre zonas geográficamente lejanas a través del proceso de “rafting”, sobre objetos flotantes como las algas. 

Otra de las conclusiones del trabajo es que los linajes de Margarella tienen un origen y diversificación relativamente reciente, posterior a la separación de las masas continentales donde se distribuyen o a la CCA, ocurridos hace aproximadamente 34 millones de años. El origen y diversificación de esta especie se asociaría a eventos oceanográficos y climáticos más recientes, incluyendo el inicio del periodo Cuaternario (2.5 millones de años).

El acceso a muestras de islas geográficamente aisladas requiere de una importante red de colaboración. Así, esta investigación contó con la participación de científicos provenientes de distintas instituciones como la Universidad de Concepción (UdeC), Universidad de Magallanes (UMAG), Universidad de Chile, Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), University of Otago (Nueva Zelanda), British Antarctic Survey (BAS) y el South Atlantic Environmental Research Institute (SAERI, Reino Unido), el Western Australian Museum Australia y la Universidad de Borgoña (Francia). Además, el presente estudio contó con el apoyo del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del proyecto Anillo Antártico Genomic Antarctic Biodiversity.

“Quisiera estudiar medicina o neurociencia computacional. nunca me ha gustado tomar el camino fácil” Camila Pérez, 16 años

Como parte de la iniciativa Provoca, que busca aumentar la vocación de mujeres en áreas STEM o CTIM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), AUI/NRAO quiso rescatar el testimonio de Camila Pérez, una niña con inquietud científica que cursa tercero medio en el Complejo Educacional de Toconao en San Pedro y a quien hemos acompañado desde el 2018 en su recorrido vocacional, develando los procesos de autoconocimiento que experimenta.

¿Cómo fue que nació en ti este temprano interés por la ciencia?

La verdad es que desde muy chica me interesa la ciencia. Parte importante de esa motivación la debo a mis padres, quienes siempre me impulsaron a descubrir más, a desafiar mis propios límites. Mi papá y mi mamá, mis tíos y mi abuela siempre me demostraron orgullo por mi rendimiento escolar y poco a poco me he ido inclinando por dos pasiones: la medicina y la matemática. Siempre he participado en espacios escolares de investigación y he contado con profesores y profesoras que han creído en mí y siempre me ofrecieron instancias para potenciar mis habilidades. Quién diría que gracias a este tipo de actividades haría mi primer viaje al extranjero participando en el programa de intercambio Observatorios y Ciudades Gemelas, con solo 14 años (se ríe).

¿Con quiénes vives? Cuéntame ¿cómo fue este año de pandemia?

Vivo con mis papás y mi hermano de 11 años. En el 2020 la verdad es que todos quedamos funcionando desde la casa, tanto mi mamá como mi hermano y yo. En un comienzo fue desastroso compartir lugares en casa y el Internet. Quizás fue un poco invasivo y me resistí a usar mi dormitorio para otras actividades además de dormir. Siempre he sido muy celosa de mi espacio, pero tuvimos que adaptarnos para poder trabajar todos, para ayudar en casa y compartir. Creo que el sistema de telestudio me ayudó a gestionar mi tiempo y para mí, el balance fue positivo. Y en lo familiar, todos estuvimos sanos y como vivimos en una zona muy aislada de San Pedro, hasta pudimos hacer algunos paseos en familia. Creo que el 2020 nos unió mucho a los 4 y pudimos tener conversaciones importantes para afiatar nuestros lazos.

Este año mi hermano hasta ahora tiene clases presenciales media jornada en la Escuela G-25 Solor en Ayllú y eso nos ha permitido organizar mi tiempo de telestudio, 100% online este año o al menos el primer semestre, y así dedicarme al colegio, pero también hacer un preuniversitario online que me ayude a preparar mi PTU de 2022.

¿Cuáles electivos tomaste?

El primer electivo matemático, en el segundo de física y química. Tengo súper claro que más allá de tener habilidades con el razonamiento matemático, es algo que disfruto mucho de aprender y hacer. Sé que me dará una buena base para la carrera que finalmente decida seguir. Hasta ahora me gustaría estudiar medicina para luego especializarme en neurocirugía, o bien, estudiar algo como neurociencia computacional. ¿Por qué elegí estas opciones? Siempre me gusta buscar desafíos, intentar resolver cosas imposibles. Me gustan los retos, todo lo que implique un esfuerzo de mi parte. Nunca me ha gustado tomar el camino fácil. El cerebro es sin duda un terreno sorprendente del que tenemos tanto por aprender y me encantaría ser testigo y protagonista de esos descubrimientos.

¿Crees que en tu familia hubo modelos de rol que te inspiraron?

Creo que mi historia está influenciada por las personas con las que he compartido y de las que he aprendido. Ya sea desde una conversación hasta una clase, de una visita a un lugar interesante hasta un experimento en laboratorio. Ahora bien, en mi familia hay personas que me han inspirado mucho: mi abuela era paramédico, mi papá es veterinario y mis tíos son médicos. Crecí en almuerzos con conversaciones muy entretenidas de sobremesa y eso me encantaba y muchas veces preferí quedarme escuchando que salir a jugar. Recuerdo que de niña jugaba con mi papá y fingíamos que él era mi “experimento” y yo tenía que trabajar en él… era muy divertido!

¿Sentiste inseguridad en estas elecciones que has ido tomando?

Claro. Yo sé mis capacidades y claramente a veces me tentó la idea de estudiar algo que se me diera más natural, como por ejemplo ingeniería porque soy buena en matemática, pero estaba el tema de lo que me gusta. Recuerdo que mi papá conversó conmigo y me explicó la importancia de estudiar algo que te encante de verdad, ya que será tu ocupación de cada día el resto de la vida. Los números no trabajan con la vida y por eso la medicina sumaba ese aspecto que para mí era muy importante. Quisiera estudiar medicina o neurociencia computacional. Nunca me ha gustado tomar el camino fácil. 

En el año 2018 participaste en un encuentro de modelos de rol organizado por AUI/NRAO en las oficinas del observatorio ALMA en Santiago. ¿Cómo fue eso?

Bueno, esa actividad la presentó mi profesora de ciencias en ese momento, que era Mabel Codocedo, ella nos dijo: “Niñas, tengo que elegir chicas de octavo y primero medio”. El objetivo era conocer a mujeres científicas que trabajan en Chile y nosotras podríamos conversar con ellas y conocer sus experiencias, y aunque éramos chicas (octavo básico) y eso implicaba viajar solas sin los papás, de inmediato dije “yo quiero estar ahí”. Las niñas seleccionadas teníamos que tener muy buenas notas y un interés científico. Finalmente viajé con mi profesora y una amiga de primero medio, Evelyn Zelada.

El encuentro fue increíble y consistía en mesas grupales donde podíamos entrevistar a las embajadoras científicas que participaban: astrónomas, ingenieras… mujeres magníficas de todo el mundo que trabajaban en nuestro país, que eran madres y que tuvieron que enfrentar muchos obstáculos para seguir sus sueños. Lo pasé muy bien y aprendí mucho. Si bien es cierto que fue un poco chocante saber que ninguna tuvo una vida fácil, la astrónoma chilena Sonia Duffau me marcó particularmente. Tenía una personalidad fuerte y a la vez una dulzura especial y le tocó duro estudiar ingeniería en tiempos en que la carrera tenía muy pocas mujeres y sentía en parte que le estaban quitando oportunidades a hombres que querían estudiar lo mismo. Con ella he mantenido contacto desde entonces y me sigue orientando en la ciencia. Lo más importante es seguir luchando por lo que uno verdaderamente quiere en la vida.

¿En qué te pareces a ella?

Ella eligió el universo como astrónoma y yo el cerebro y sus procesos. Creo que ambos terrenos son misteriosos y desconocidos. Hay tanto por aprender y hacer, y yo no quiero dejar de ser parte de eso.

Siento mucha admiración por personas como ella, ya que enfrentaron problemas pero no desistieron de sus sueños. De eso se trata la vida, pienso. Sonia siguió trabajando, siguió estudiando, siguió especializándose, decía que igual le pasaban muchas cosas a nivel personal, procesos y decisiones difíciles. Eso me gustó y me impactó de ella, que aprendió a separar las cosas y siguió adelante con su plan. Yo tengo 16 y aún trabajo en eso, me cuesta, me cuestiono y me arrepiento… pero sigo avanzando con mi propósito. 

Este tipo de encuentros con modelos de rol nos ayudan a vernos reflejadas en personas a las que admiramos, pero que en sus recorridos y al igual que nosotras, enfrentan dudas y temores, a pesar de tener enormes capacidades. Yo creo que muchas niñas aprendieron a seguir luchando por quedarse en la ciencia. 

Al año siguiente participaste en representación del Complejo Educacional de Toconao en Observatorios y Ciudades Gemelas, un programa de intercambio cultural científico entre alumnos y profesores de San Pedro de Atacama y Magdalena de Nuevo México, cada uno con una fuerte incidencia de culturas indígenas atacameña (en Chile) y navaja (en Estados Unidos). ¿Cómo fue esa experiencia?

Sí, en esa oportunidad el enlace fue con mi profesor de matemática Felipe Lizana. Creo que sentí un torbellino de emociones, ya que todo fue ocurriendo muy rápido. Surgió la oportunidad, teníamos que entregar en cuestión de horas nuestros proyectos para postular como participantes. Fueron momentos intensos. Hablé con mis papás para saber si me autorizarían y acudí a mi profesora Carola Torrejón (de astronomía) para ver si me ayudaba a orientar mi propuesta y ella me dijo “trabaja y concéntrate que ya va a surgirte una idea”. Finalmente entregué un proyecto para hacer un reloj solar. Cuando lo entregué pensé “no voy a quedar”, “me confié demasiado y no va a resultar”, me entraron todas las inseguridades y yo que tenía tantas ganas de ir.

A los días, fue mi mamá quien me contó que habían avisado que gané y recuerdo que lloré de la emoción. Era como vivir un sueño. Tenía que sacar pasaporte, autorización notarial de mis papás para viajar a otro país… quince días lejos de mi casa y mi familia. Mis compañeros me celebraron cuando supieron la noticia y mi profesora jefe me mandó un mensaje muy emotivo. Recuerdos increíbles.

¿En qué consistió tu proyecto?

La idea era construir un reloj solar que combinara la cosmovisión de nuestra cultura Lickanantay y la navaja. Ese reloj lo iba a construir a escala en un espacio público de San Pedro, pero con lo de la pandemia, todo se fue postergando. Pese a todo, tengo la convicción de que en algún momento lo voy a materializar. 

Ese viaje fue sorprendente de principio a fin. Creo que lo que más me gustó fue visitar la escuela de Magdalena y visitar el observatorio VLA, lo que fue maravilloso ya que por ser menor de edad no he podido visitar el observatorio ALMA que está acá en San Pedro. Fue un recorrido increíble junto a mi profesor Felipe, Sonia Duffau y mi compañero de programa Simón Contreras. De la escuela me encantó conocer una forma muy experimental de aprender, dentro y fuera de la sala; también que les enseñaban cosas cotidianas de la vida como cocinar o emprender un negocio, lo que en definitiva te ayuda no solo para estudiar una carrera profesional, sino para la vida, además de desarrollar la creatividad y el trabajo en equipo. También me ayudó a practicar el inglés, ya que al principio me inseguricé al cometer errores o por el acento, pero de a poco me fui soltando y Sonia me ayudó bastante.

Siento que en Chile y especialmente en San Pedro, a mí me costó bastante adentrarme a la cultura Lickanantay. Pese a que he vivido toda mi vida acá, soy considerada “afuerina” por no tener ascendencia atacameña y eso no permite verdaderamente compartir el patrimonio. La comunidad se expresa acá en artes, cultivo de la lengua ckunza y medicina ancestral, pero no es que uno pueda sumarse y aprender. El problema es que eso no ayuda a que la cultura perdure en el tiempo, porque quedan muy pocos descendientes. Creo que hay una deuda pendiente en la divulgación y de hecho muchas personas de nuestra comuna dicen que debieran sacar mayor provecho a esta riqueza patrimonial Lickanantay para que más personas sepan de esta cultura y la multipliquen.

En Magdalena tuvimos la oportunidad de encontrarnos con una experta en patrimonio navajo y juntos descubrimos coincidencias en nuestras constelaciones y la cosmovisión, con muchas similitudes en la interpretación del universo y los procesos de la vida humana, las criaturas de la naturaleza e incluso la trascendencia del espíritu después de la muerte. Fue muy interesante.

El año pasado participaste del encuentro Provoca Valparaíso, en que participaron principalmente jóvenes de la V región, pero también alumnas de actividades icónicas de AUI/NRAO y algunas embajadoras científicas. ¿Qué te pareció?

Fue muy entretenido ese encuentro por zoom. Creo que el ejercicio más importante fue de autoconocimiento y comprender que seguir el camino de la ciencia no implica abandonar otros intereses como el arte, la vida social, los deportes; sino que son un complemento necesario. Desde entonces me he organizado para dedicarle tiempo a mis hobbies como andar en bicicleta y ver series web.

En la actividad recordé que hace algunos años tenía pánico de hablar en público. Me sentía físicamente muy mal y ese era un obstáculo, ya que muchas actividades científicas implican exponer o defender un proyecto y ahí me veía yo, colorada, aterrada y muda (se ríe). Sentía miedo de quedar en ridículo o que mis compañeros se burlaran de mí. Con el paso del tiempo y la práctica me di cuenta que ese pánico es innecesario, porque al final te va a servir mucho tener personalidad para hablar frente a la gente y nada debe paralizarte.

¿Qué mensaje le darías a otras niñas que se interesen en las ciencias?

Básicamente que perseveren. Si no funciona a la primera, hay que seguir intentándolo a la segunda o quizás a la tercera vez. En mi caso fue bacán el hecho de tener el apoyo de mi papás y vivir la experiencia de los Provoca y de Observatorios y Ciudades Gemelas, porque me dieron oportunidades de conocer gente real en la ciencia, personas como uno que se autosuperaron y no desistieron de sus sueños, así como un día lo hizo un niño o una niña que llegó a ser Premio Nobel. Nadie sabe hasta dónde podemos llegar, ni siquiera uno.

El primer cometa interestelar puede ser el más prístino jamás encontrado

Nuevas observaciones llevadas a cabo con el Very Large Telescope, del Observatorio Europeo Austral (VLT de ESO), indican que el cometa errante 2I/Borisov, el segundo visitante interestelar detectado recientemente en nuestro Sistema Solar, es uno de los más prístinos jamás observados. Los astrónomos sospechan que lo más probable es que el cometa nunca haya pasado cerca de una estrella, por lo que sería una reliquia inalterada de la nube de gas y polvo en la que se formó.

2I/Borisov fue descubierto por el astrónomo aficionado Gennady Borisov en agosto de 2019 y, unas semanas más tarde, se confirmó que provenía de más allá del Sistema Solar. “2I/Borisov podría representar el primer cometa verdaderamente prístino jamás observado”, afirma Stefano Bagnulo, del Observatorio y Planetario de Armagh, en Irlanda del Norte (Reino Unido), quien dirigió el nuevo estudio publicado hoy en Nature Communications. El equipo cree que el cometa nunca había pasado cerca de ninguna estrella antes de acercarse al Sol en 2019.

2I/Borisov podría representar el primer cometa verdaderamente prístino jamás observado”

Stefano Bagnulo, del Observatorio y Planetario de Armagh, en Irlanda del Norte (Reino Unido)

Bagnulo y sus colegas utilizaron el instrumento FORS2, instalado en el VLT de ESO, ubicado en el norte de Chile, para estudiar a 2I/Borisov en detalle utilizando una técnica llamada polarimetría [1]. Dado que esta técnica se utiliza regularmente para estudiar cometas y otros pequeños cuerpos de nuestro Sistema Solar, esto permitió al equipo comparar al visitante interestelar con nuestros cometas locales.

El equipo descubrió que 2I/Borisov tiene propiedades polarimétricas distintas a las de los cometas del Sistema Solar, con la excepción de Hale-Bopp. El cometa Hale-Bopp suscitó mucho interés por parte del público a finales de la década de 1990 al ser fácilmente visible a simple vista, y también porque era uno de los cometas más prístinos que los astrónomos habían visto. Antes de su última visita, se cree que Hale-Bopp pasó por nuestro Sol sólo una vez y, por lo tanto, apenas se había visto afectado por el viento solar y la radiación. Esto significa que era prístino, es decir, con una composición muy similar a la de la nube de gas y polvo en la que se formaron tanto él como el resto del Sistema Solar hace unos 4.500 millones de años.

Al analizar la polarización junto con el color del cometa para recabar pistas sobre su composición, el equipo concluyó que 2I/Borisov es de hecho aún más prístino que Hale-Bopp. Esto significa que contiene rastros inalterados de la nube de gas y polvo en la que se formó.

“El hecho de que los dos cometas sean tan similares sugiere que el entorno en el que se originó 2I/Borisov no es tan diferente en su composición del entorno del Sistema Solar temprano”, afirma Alberto Cellino, coautor del estudio e investigador del Observatorio Astrofísico de Torino, Instituto Nacional de Astrofísica (INAF) de Italia.

Olivier Hainaut, astrónomo de ESO en Alemania que estudia cometas y otros objetos cercanos a la Tierra -pero que no participó en este nuevo estudio-, está de acuerdo. “El resultado principal —que 2I/Borisov no es como cualquier otro cometa, exceptuando a Hale-Bopp— es muy robusto”, confirma, y agrega que “es muy plausible que se formaran en condiciones muy similares”.

“La llegada de 2I/Borisov desde el espacio interestelar representó la primera oportunidad de estudiar la composición de un cometa proveniente de otro sistema planetario y comprobar si el material de este cometa es, de alguna manera, diferente al de los cometas de nuestro propio sistema”, explica Ludmilla Kolokolova, de la Universidad de Maryland (EE.UU.), que participó en la investigación que se publica en Nature Communications.

Bagnulo espera que la comunidad astronómica tenga otra oportunidad, aún mejor si cabe, de estudiar en detalle un cometa errante antes del final de la década. “La ESA planea lanzar un Interceptor de Cometas en 2029, que tendrá la capacidad de llegar hasta otro objeto interestelar visitante si se descubre uno en una trayectoria adecuada”, afirma, refiriéndose a una próxima misión de la Agencia Espacial Europea.

La historia de un origen escondida en el polvo

Incluso sin una misión espacial, los astrónomos pueden utilizar los numerosos telescopios basados en tierra para obtener información sobre las diferentes propiedades de cometas errantes como 2I/Borisov. “Imagínese lo afortunados que fuimos de que, de forma casual, un cometa de un sistema a años luz de distancia simplemente pasara por nuestro barrio”, dice Bin Yang, astrónomo de ESO en Chile, quien también aprovechó el paso de 2I/Borisov a través de nuestro Sistema Solar para estudiar este misterioso cometa. Los resultados de su equipo se publican en la revista Nature Astronomy.

Yang y su equipo utilizaron datos de ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), del que ESO es socio, así como del VLT de ESO, para estudiar los granos de polvo de 2I/Borisov para recoger pistas sobre el nacimiento del cometa y las condiciones de su sistema originario.

Descubrieron que la coma de 2I/Borisov — una envoltura de polvo que rodea el cuerpo principal del cometa — contiene piedrecillas compactas, granos de aproximadamente un milímetro de tamaño o más grandes. Además, descubrieron que las cantidades relativas de monóxido de carbono y agua en el cometa cambiaron drásticamente a medida que se acercaba al Sol. El equipo, que también incluye a Olivier Hainaut, afirma que esto indica que el cometa está compuesto por materiales que se formaron en diferentes lugares de su sistema planetario.

Las observaciones de Yang y su equipo sugieren que la materia del sistema planetario en el que se formó 2I/Borisov se mezcló desde la zona cercana a su estrella hasta un área más alejada, tal vez debido a la existencia de planetas gigantes, cuya fuerte gravedad agita la materia presente en el sistema. Los astrónomos creen que un proceso similar pudo tener lugar al principio de la vida de nuestro Sistema Solar.

Aunque 2I/Borisov fue el primer cometa errante en pasar por el Sol, no fue el primer visitante interestelar. El primer objeto interestelar que se observó pasando por nuestro Sistema Solar fue ʻOumuamua, otro objeto estudiado con el VLT de ESO en 2017. Originalmente clasificado como un cometa, ʻOumuamua fue reclasificado más tarde como un asteroide, ya que carecía de coma.

Inician investigación para conocer mejor y pronosticar floraciones de Marea Roja en el sur de Chile

Trabajo considera modelaciones de cambios físicos y biogeoquímicos que influyen en la generación de nutrientes oceánicos y floraciones algales nocivas, incluyendo el efecto de modificaciones en los caudales de los ríos producto del cambio climático.

Científicos chilenos iniciarán en abril investigaciones para comprender y luego intentar pronosticar eventos de Marea Roja en los mares interiores de la Patagonia, donde la actividad acuícola es intensa como también la vida silvestre oceánica; ambas afectadas por estos eventos de floraciones algales nocivas. La investigación será financiada durante cuatro años por el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico 2021 y es liderada por el doctor en oceanografía e investigador del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción Andrés Sepúlveda.

“Para entender los eventos de Marea Roja es importante conocer las condiciones físicas y biogeoquímicas que pueden favorecer el crecimiento de las algas nocivas”, explica el experto en modelación numérica.

“Si logramos entender mejor los procesos biogeoquímicos, su magnitud, su variablidad; podremos empezar a relacionarlos con las floraciones algales nocivas. Éstas también se producen en otras zonas del país, como la Región de Magallanes, así que sabríamos lo que hay que medir allá para ir monitoreando estos fenómenos” explicó.

Además, la investigación espera tener un importante impacto en las comunidades de la zona de la Patagonia chilena, pues ellas están fuertemente involucradas en la acuicultura, que es allí una actividad económica muy importante. 

Por ello, entonces, el objetivo de la investigación “Modelando el rol de la biogeoquímica de los ríos de los sistemas de fiordos de la Patagonia chilena” es caracterizar su dinámica física y el papel de los nutrientes, como también el aporte de agua dulce en el control de la biomasa y la productividad primaria en estos sitios.

Pero además, el proyecto busca aportar también al efecto que tendría el cambio climático en las floraciones de Marea Roja, pues el desarrollo y validación de estos modelos hidrográficos y biogeoquímicos“nos pueden ayudar a entender el efecto de un cambio importante en el caudal de los ríos, tanto en su volumen como en las fechas en que se producen las descargas más importantes”. 

Además del Dr. Sepúlveda, son parte de la investigación los científicos Dr. Osvaldo Artal, del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), experto en modelación numérica; la Dra. Odette Vergara, de la Universidad de Concepción, especialista en modelación bioquímica; y el Dr. Cristian Mattar, de la Universidad de Aysén, experto en teledetección satelital. Todos ellos buscarán identificar el papel de los nutrientes y el aporte de agua dulce de los ríos en el ciclo biogeoquímico de, específicamente, dos fiordos en el mar interior de la Patagonia chilena: Reloncaví y Aysén.

Al respecto, el académico de Geofísica UdeC profundiza: “una de las ideas principales que queremos resolver es saber si el factor dominante en los procesos biogeoquímicos en la zona es el aporte de los ríos o es la surgencia de las aguas océanicas, que entran principalmente a través de la Boca del Guafo. ¿Qué domina?: ¿un aumento en la descarga del río o un evento de surgencia que trae aguas y nutrientes desde la cuenca del Océano Pacífico? Eso es parte de lo que buscamos entender”.

La hipótesis o supuesto principal del trabajo es que las floraciones de fitoplancton ocurren debido a cambios estacionales en los patrones de luz y viento, las que están moduladas por el impacto de los frentes atmosféricos individuales en la mezcla y estratificación del agua, o impulsadas por la entrada de ríos biogeoquímicos. 

Esta área geográfica de Chile ha sido relativamente bien estudiada in situ, pero el número de estudios que utilizan simulaciones numéricas es relativamente bajo y es menor para los modelos con componentes biogeoquímicos. La relevancia de una investigación que utiliza modelaciones, es que “nos permite hacer estimaciones de los procesos biogeoquimicos en zonas donde no hay mediciones, así como estudiar escenarios. Por ejemplo, el efecto del aumento o disminución del caudal de los ríos”.

La investigación implementará un modelo atmosférico regional de alta resolución (WRF), un modelo oceánico regional (CROCO) y modelos biogeoquímicos complejo (PISCES) y simple (NChlPZD). 

Este proyecto incluirá la realización de tres tesis de estudiantes de pregrado y maestría, así como presentaciones en reuniones nacionales, actividades de divulgación comunitaria en Concepción, Coyhaique y Castro, y un taller sobre modelado de los procesos hidrográficos y biogeoquímicos de los fiordos.

Programa de Indagación en Primeras Edades continuará realizando experiencias científicas con los más pequeños en 2021

A través de esta iniciativa, Explora Los Ríos busca despertar la curiosidad científica en niños y niñas desde su primera infancia.

Fueron más de 100 niños quienes este 2020 participaron en el Programa de Indagación en Primeras Edades (PIPE), de Explora Región de Los Ríos del Ministerio de Ciencias en todo el territorio regional.

El objetivo del programa era acercar la ciencia a los estudiantes de educación inicial a través de 14 actividades divididas en dos módulos: plantas y animales. Mediante ellas se buscaba potenciar en los estudiantes cuatro competencias científicas: la curiosidad, la observación, la búsqueda de respuestas a través de la experimentación y la comunicación y creación de nuevas preguntas de indagación.

Al respecto, el Director de Explora Los Ríos, Dr. Ronnie Reyes Arriagada aseguró que es sumamente importante fomentar la curiosidad por la indagación y experimentación desde las primeras edades, “Este programa es una invitación a los niños y niñas a descubrir su entorno y a despertar su curiosidad, y en este sentido, las evidencias indican que este período en el desarrollo de niñas y niños es una excelente edad para familiarizarse con la ciencia y entender que estamos rodeados de procesos científicos desde que nacemos”, finalizó.

Si bien PIPE estaba pensando para niños desde los 3 a los 6 años de edad, es decir, de medio mayor a kínder, en la región de Los Ríos se trabajó con niños de diferentes edades, iniciando desde los dos años, esto porque las educadoras tenían cursos heterogéneos con estudiantes más pequeños.

Para la Coordinadora del Programa en la Región de Los Ríos, Carolina Chávez, el hecho de que se pudiera aplicar el programa en tiempo de pandemia es un triunfo, y se debe al compromiso que existió entre las educadoras y las familias de estudiantes. “A pesar de todas las adversidades del año 2020 pudimos aplicar el programa, logramos que en más de 30 establecimientos los niños pudiesen acercarse a la ciencia, y no solo se trata de acercarse a la naturaleza y ver crecer una semilla, sino que tiene un sentido pedagógico. Ha sido un tremendo esfuerzo de las educadoras y las familias” señaló.

Asimismo, la profesional explicó que la importancia de este programa radica en la guía que se les da a los niños para que puedan canalizar sus actividades naturales de investigación. “Creo que todos somos pequeños científicos, el descubrir y hacernos preguntas es una cualidad innata en los niños desde que llegan el mundo, porque aprenden descubriendo su entorno. Entonces, lo que nosotros hacemos es que estas ideas sean guiadas y puedan concluir. Les ayudamos a generar estructura de ciencia, les facilitamos herramientas para que ellos puedan potenciar sus actividades naturales y de esta forma incentivamos su curiosidad.” Finalizó Chavez.

Cabe destacar que este 2021 el Programa de Indagación en Primeras Edades incluirá modificaciones respecto al 2020, parte de ellas son una parrilla de más actividades y también mayor vinculación curricular con otras asignaturas, además de ciencias naturales. Asimismo, incluirá más actividades didácticas y comenzará a aplicarse desde el mes de marzo.

 

Con la entrega de más de 6 mil lentes certificados y actividades territoriales, Explora los Ríos se prepara para el Eclipse del 14 de diciembre

Buscan que el espectáculo natural sea observado y comprendido por la mayor cantidad de habitantes de la región de Los Ríos. 

Desde fines del año 2019 el Proyecto Explora de Los Ríos comenzó a planificar actividades para acercar a la comunidad el espectáculo natural del Eclipse Solar Total, el cual se podrá apreciar el día 14 de diciembre con un 100% de cobertura en la parte norte de la Región de Los Ríos.

A través de un trabajo en conjunto entre diferentes instituciones, tanto regionales como nacionales, se han realizado variadas actividades y entrega de materiales relacionados al Eclipse Solar, buscando su conocimiento, comprensión y difusión del evento.

Este camino comenzó en el mes de julio de este año, junto al Núcleo de Astronomía de la Universidad Diego Portales se realizó el Taller “Astronomía Inclusiva”, dirigido a docentes de la región. En el taller la relatora, Mg. Erika Labbe, Coordinadora de Difusión del centro, trabajó con los y las docentes sobre cómo aprender y representar el eclipse de manera táctil, pensando en personas con algún grado de discapacidad visual. El taller fue el primero de tres dirigidos a personas “formadoras” de otras personas. El segundo taller, dictado por el Dr. Miguel Riquelme de Fundación Cultura Científica, y coorganizado con CECREA Los Ríos, trató sobre la parte teórica del eclipse y la construcción de un modelo sencillo para comprenderlo y explicarlo. Este taller estuvo dirigido a facilitadores/as de los CECREA de Los Ríos y Araucanía, así como también a docentes de la comunidad CECREA. Para finalizar los talleres a formadores/as, se realizó durante noviembre un taller para profesores y profesoras de toda la Región de Los Ríos. Estos talleres fueron muy bien recibidos por la comunidad por el formato interactivo dentro del contexto de virtualidad actual.

A su vez, como una forma de acercar el fenómeno a la comunidad en general, durante los meses de julio y agosto se realizaron charlas y conversatorios sobre la temática. En estas se conversó acerca de qué son los eclipses, su historia, su frecuencia y también acerca de formas seguras de observarlo.

Para el Director Regional del Programa Explora de Los Ríos, Ronnie Reyes, es sumamente importante realizar estas actividades de acercamiento de la ciencia a la comunidad, ya que “La naturaleza nos está entregando una oportunidad invaluable, en la que muchas personas tendrán la instancia de presenciar por única vez en su vida un eclipse total de sol como este, por lo que como Explora hemos dedicado nuestros esfuerzos durante todo el año, a informar a la comunidad sobre cómo disfrutar de la mejor manera y de una forma segura, este eclipse junto a su familia.”

Entrega de Lentes Certificados 

Parte fundamental del despliegue territorial de Explora Los Ríos ha sido la entrega de más de 6 mil lentes para poder ver el eclipse, los que hasta ahora se han distribuido en las comunas de Lanco, Panguipulli, Futrono, Lago Ranco y Mariquina. Parte de estos lentes fueron adquiridos por el Proyecto junto a una colaboración con el Observatorio Alma, y el 50% del total de lentes fueron donados por el Observatorio Europeo Austral (ESO por su sigla en inglés).

En particular, en la comuna de Panguipulli, junto con la entrega de lentes se distribuyeron 800 ejemplares del libro “Bruno y los eclipses” y 150 de “Bruno y la Luz”. Estos libros fueron donados junto a 1000 lentes de eclipse por el programa ObservaMAS del Instituto Milenio de Astrofísica-MAS. Estudiantes de las escuelas rurales municipales de Panguipulli pudieron recibir estos materiales, a través de la distribución del programa Aprende en Casa de la SEREMI de Educación de la Región de Los Ríos. 

Al respecto, la directora del MAS, Dra. Manuela Zoccali, aseguró que “Desde un principio, con el primer libro llamado Bruno y el Big Bang, apoyamos este proyecto, porque nos parece importante explicar ciencias a los niños con palabras simples y con una historia divertida. El apoyo del MAS hizo posible que el libro llegara gratis a muchos niños. Ahora nos pareció aún más importante difundir esta nueva edición, Bruno y Los Eclipses, ya que este hermoso fenómeno va a estimular mucho la curiosidad de los menores” finalizó.

Por otro lado, la fundación Dedoscopio, junto a diversas instituciones colaboradoras, logró la construcción de 140 kits inclusivos “Eclipse Curioso”, los cuales están siendo distribuidos en las zonas de umbra de las Regiones de Araucanía y Los Ríos. En esta última, con apoyo logístico del Proyecto Explora, se ha hecho llegar 13 kits a personas de la ciudad de Panguipulli, y Dedoscopio se encuentra preparando un taller para explicar el uso de los materiales y resolver dudas.

Cabe destacar que las diferentes actividades realizadas por el Proyecto Explora Los Ríos, así como la distribución de material educativo, se han llevado a cabo a través de colaboraciones y en coordinación con diferentes instituciones, tanto gubernamentales como independientes. como son: la SEREMI de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Fundación Cultura Científica, Dedoscopio, Observatorio Alma, Observatorio Europeo Austral (ESO), SEREMI de Educación, entre otras alianzas. 

 

Sernageomin capacitó a sus funcionarios en divulgación de Ciencias de la Tierra

Investigadores y comunicadores buscan difundir el rol del Sernageomin y posicionar en la población su rol científico.

El ente público invitó a sus investigadores y periodistas a una capacitación, los días 18 y 19 de noviembre, sobre comunicación de la ciencia con el objetivo de lograr una mayor vinculación entre el conocimiento geocientífico y la comunidad en general. Así como, posicionar al Servicio Nacional de Geología y Minería, Sernageomin, como una institución activa en el acercamiento de las geociencias a la sociedad.

El Comité Organizador de la actividad, compuesto por geólogos de Sernageomin, destacaron la gran audiencia en su primera jornada. “Esta capacitación nace de la necesidad de comunicar a la población los resultados que obtenemos como servicio público. Durante nuestra formación profesional como científicos y científicas no se incluye el desarrollo de habilidades comunicacionales o sociales, por lo que tenemos una carencia o vacío en cómo llegar a los distintos públicos en que nos vemos enfrentados y cada vez la sociedad demanda más información geológica”.

Agrega que “sentimos que es nuestro deber como servidores públicos que las investigaciones y resultados que generamos sean útiles para la población y lleguen de manera clara y efectiva, y creemos que este curso es una gran oportunidad para adquirir las herramientas necesarias para mejorar nuestra relación con las comunidades. Además, este tipo de instancias nos permite vincularnos y estrechar lazos con otras instituciones que comparten nuestro interés por comunicar las ciencias, para unir fuerzas y realizar trabajos en conjunto”, concluyó.

En su primera jornada, la exposición estuvo a cargo del Dr. Ronnie Reyes Arriagada, director de Explora Región de Los Ríos del Ministerio de Ciencia. En esta capacitación, el comunicador científico presentó estrategias para abordar distintas audiencias y el abanico de fondos concursables que existen para proyectos de divulgación.

El director del proyecto Explora Los Ríos ejecutado por la Universidad Austral de Chile, destacó que en su experiencia trabajando en comunicación de la ciencia tanto con niños y niñas, como con adultos de diversos segmentos, la adecuación del lenguaje es uno de los puntos fuertes para concretar la conexión.

“Por ejemplo, niñas y niños son mucho más abiertos a la indagación y experimentación que los adultos, y cuando participamos con una actividad, la idea es que puedan participar e interactuar con el relator o relatora” indicó Ronnie Reyes.

Destacó que una de las opciones más utilizadas por el mundo de la ciencia para acercar sus contenidos al público es la charla. Misma herramienta utilizada en congresos científicos, con contenido que pocas veces es traducido a un lenguaje cercano al público, donde se utilizan incluso los mismos conceptos que en públicos especialistas. Un gran error.

“Es necesaria esa traducción de los contenidos, lo que significa acortar el tiempo dedicado a entregar mucho contenido especializado y destinarlo a contar una buena historia, lograr que contenga el mensaje que queremos presentar. Los y las científicas deben pensar en qué mensaje quieren dejar en el público y lo que la audiencia quiere o está dispuesta a recibir. Un equilibrio que se debe buscar” añadió el comunicador científico.

La segunda jornada de capacitación estará a cargo de la periodista del Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes y miembro Achipec, Luz María Fariña. En esta jornada se analizarán productos de divulgación y como se debe ejecutar una adecuada gestión de prensa.