Algunas aguas envasadas que se venden en Chile no serían aptas como agua potable según la norma chilena

El trabajo de científicas e investigadores de la Universidad de Chile señala que tres de 10 muestras analizadas presentan concentraciones de Arsénico superiores a la norma chilena de agua potable; mientras que también hay cierta presencia excesiva de Nitrato, Boro y elementos disueltos.

Un estudio presentado esta semana en el Congreso Geológico Chileno, que se desarrolla en la Universidad de Concepción, señala que algunas aguas envasadas en Chile no serían aptas como agua potable según la propia norma chilena.

Así lo detalla la investigación El agua que bebemos: resultados fisicoquímicos de algunas aguas envasadas chilenas, desarrollado por las científicas Linda Daniele, Claudia Cannatelli, y los investigadores Jamie Buscher y Giuseppe Bonatici, del Departamento de Geología y del Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes, ambos de la Universidad de Chile.

Según el resumen presentado al Congreso esta semana, el que reúne a unos 1.200 científicos y estudiantes, los resultados indican que la calidad de las aguas analizadas es generalmente buena y cumple con la legislación chilena.

“3 de las 10 muestras analizadas superan las concentraciones permitidas de As (arsénico) según la norma de agua potable chilena (NCH409/1) y el valor sugerido por la Organización Mundial de la Salud y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, es decir, 10 ppb (partes por billón)”

En 4 muestras se han detectado contenidos de NO3 (nitrato) mayores que los naturales de aguas subterráneas, que inducen a suponer una procedencia muy superficial del agua. En algunas, los valores de B (Boro) son relativamente elevados y se ha detectado concentraciones medibles de U (Uranio), cuyo origen está en los procesos de interacción con las litologías volcánicas. Además, las aguas envasadas filtradas contienen cantidades mínimas de elementos disueltos, pero no por eso cumplen con todos los parámetros establecidos en la NCH409/1. Y en una muestra, el pH es ligeramente más ácido que el valor regulado.

“Se estudiaron diez marcas de agua embotellada sin gas y en envases de plástico adquiridas en Santiago”.

Y en ellas se analizaron 32 elementos químicos, incluidos menores y trazas, en el Laboratorio de Geoquímica de Fluidos del Departamento de Geología-CEGA de la U. de Chile.

“Los hallazgos de este estudio permiten reconocer una inconsistencia entre la norma que regula el agua embotellada y la que rige el suministro de agua potable. De hecho, algunas de las aguas envasadas analizadas no cumplen con esta última y no serían aptas como aguas potables” investigadores Linda Daniele, Claudia Cannatelli, Jamie Buscher y Giuseppe Bonatici

El problema central es que actualmente las empresas no están obligadas a declarar la composición química del agua envasada, cuando justamente la publicidad las señala como aguas muy saludables. Al punto que en 2015 se vendieron en Chile más de 460 millones de litros.

Y además, los resultados muestran que no existe una clara relación calidad – precio. Finalmente, los autores están trabajando para ampliar este estudio a todas las aguas disponibles para la venta en el mercado chileno.

Fotografía: Ricardo Bernardo, flickr

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