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No son cuatro, sino una sola especie: investigación refleja gran capacidad plástica de molusco sub-antártico

Gracias al trabajo taxonómico de un equipo de científicos, se logró determinar la historia evolutiva del género Margarella, un gasterópodo austral. El estudio fue publicado en la revista científica Molecular Phylogenetics and Evolution.

La biodiversidad de los ecosistemas patagónicos y de Antártica es inmensa y hasta el día de hoy investigadores de distintas disciplinas que se encargan de descubrir cómo han evolucionado los organismos sobre la base de eventos geológicos, climáticos y oceanográficos ocurridos durante los últimos 50 millones de años.

Ante estos cambios constantes, un grupo de científicos se ha centrado en estudiar la historia evolutiva de ciertas especies marinas, hallando más de una sorpresa. Este es el caso de un reciente estudio, publicado en la revista científica Molecular Phylogenetics and Evolution, que da cuenta del género Margarella, que incluye varias especies de pequeños gasterópodos (moluscos) con amplia distribución en la zona sub-antártica y Antártica.

El equipo liderado por el Dr. Claudio González-Wevar, investigador del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh), realizó una comparación entre especies del género Margarella provenientes de la costa austral de Sudamérica, Península Antártica e islas sub-antárticas como Malvinas, Georgias del Sur, Crozet y Kerguelen.

“La idea fue tener varios ejemplares de Margarella para efectuar comparaciones moleculares, actualizando así la taxonomía de las especies australes, información muchas veces basada en descripciones antiguas realizadas con lupa y mucho esfuerzo”, explica el Dr. González-Wevar, quien también es investigador del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) de la UACh y del Instituto Milenio de Ecología y Biodiversidad (IEB).

La investigación consistió en reconstrucciones filogenéticas y análisis poblacionales en siete especies nominales de Margarella, distribuidas en Antártica y la zona sub-antártica, a lo largo de más de siete mil kilómetros de distancia, en una región dominada por la Corriente Circumpolar Antártica (CCA). Sin embargo, los análisis moleculares detectaron la presencia de sólo cuatro linajes evolutivos (especies). 

El caso más particular se da en la zona sub-antártica, entre Patagonia e islas Kerguelen, donde la nomenclatura indicaba la presencia de cuatro especies nominales de Margarella (M. violacea, M. pruinosa, M. expansa y M. porcellana) con marcadas diferencias morfológicas y de coloración. Sin embargo, los resultados obtenidos indican que a lo largo de este territorio existe solo una especie, M. violacea, por orden de descripción.

“Esto significa que este gasterópodo tiene una tremenda diversidad morfológica, denominada plasticidad fenotípica, que es la capacidad de un organismo de cambiar su fenotipo según el ambiente en que se encuentra. En el caso de los gasterópodos como Margarella, pueden cambiar su coloración en función de su alimentación”, comentó el Dr. González-Wevar ante este descubrimiento. Junto con esto, Margarella tendría una gran capacidad de dispersión entre zonas geográficamente lejanas a través del proceso de “rafting”, sobre objetos flotantes como las algas. 

Otra de las conclusiones del trabajo es que los linajes de Margarella tienen un origen y diversificación relativamente reciente, posterior a la separación de las masas continentales donde se distribuyen o a la CCA, ocurridos hace aproximadamente 34 millones de años. El origen y diversificación de esta especie se asociaría a eventos oceanográficos y climáticos más recientes, incluyendo el inicio del periodo Cuaternario (2.5 millones de años).

El acceso a muestras de islas geográficamente aisladas requiere de una importante red de colaboración. Así, esta investigación contó con la participación de científicos provenientes de distintas instituciones como la Universidad de Concepción (UdeC), Universidad de Magallanes (UMAG), Universidad de Chile, Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), University of Otago (Nueva Zelanda), British Antarctic Survey (BAS) y el South Atlantic Environmental Research Institute (SAERI, Reino Unido), el Western Australian Museum Australia y la Universidad de Borgoña (Francia). Además, el presente estudio contó con el apoyo del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del proyecto Anillo Antártico Genomic Antarctic Biodiversity.

Estudio chileno sobre el “piojo de mar” ayudaría a disminuir millonarias pérdidas de la industria salmonera

Una investigación, recientemente publicada en la revista científica Aquaculture, estudió por primera vez el efecto simultáneo de factores ambientales del ciclo de vida del Caligus rogercresseyi, especie considerada el terror de las salmonicultura.

Mide en promedio cinco milímetros, habita en las aguas marinas más frías de Chile y es capaz de producir millonarias pérdidas en la industria salmonera. El comúnmente conocido “piojo de mar” es un parásito que genera caligidosis, enfermedad que incluso puede causar la muerte de los peces de la salmonicultura.

La mayoría de las investigaciones que existe en torno a esta especie durante su etapa de vida libre se han centrado en ejemplares del hemisferio norte. Sin embargo, una reciente investigación en la que participaron científicos chilenos del Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos, el Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh) y la Universidad de Concepción (UdeC), analizó por primera vez el impacto combinado de la salinidad y temperatura sobre los estadios de vida libre del Caligus rogercresseyi, especie que vive en Chile.

“La abundancia de este piojo de mar depende de las variables ambientales. Conocer cómo afecta la temperatura y salinidad a los estadios de vida libre, antes de llegar a su hospedador, es importante porque se consideran que son factores clave en la dinámica poblacional de los organismos y la interacción del ectoparásito entre los distintos centros de cultivo” Dr. Jaime Montory, líder del proyecto

El “piojo de mar” genera heridas en los peces exponiéndolos a infecciones secundarias. Dependiendo del nivel de infestación, podría incluso, reducir su apetito y la eficiencia de la conversión alimenticia y aumentar el estrés, generando una disminución en el crecimiento. Todo ello conlleva a un aumento en los costos de producción para la industria salmonera. Tras una serie de experimentos donde se sometió al parásito a diversas temperaturas y salinidades, los científicos observaron que los huevos y estadios larvales son sensibles a la salinidad y bajas condiciones meteorológicas.

En Chile, la caligidosis se controla principalmente con la aplicación de tratamientos químicos, lo que perjudica la venta del producto en mercados internacionales. Desde esa perspectiva, los resultados de este trabajo permitirán avanzar en otras medidas de control y mitigación del parásito.

“A pesar de que Caligus rogercresseyi es uno de los principales problemas para la industria del salmón, la estrategia para su control ha sido principalmente adaptar tratamientos con insecticidas usados en la agricultura sin conocer suficiente sobre la biología básica de la especie”

“Resultados como los de esta investigación contribuyen a comprender la biología de la especie, lo que a su vez, permitirá evaluar medidas de mitigación y manejo más eficientes, que reduzcan los costos de la industria salmonera y disminuyan el impacto al medio ambiente” Dr. Kurt Paschke

La investigación publicada en la revista científica Aquaculture cobra especial relevancia debido a que en Chile la salmonicultura sigue en aumento. Todos los centros de cultivo ubicados en las regiones de Los Lagos y Aysén tienen algún grado de infección causada por el “piojo de mar”. Según datos de Index Salmón, la cosecha de salmónidos aumentó un 8,7% en 2017 en relación al 2016, alcanzando un total de 791.103 toneladas por año.

Las mejores imágenes del concurso Ojo de Pez inician su gira de exposiciones

En el Museo de la Exploración R. A. Phillipi de la Universidad Austral de Chile (UACh) se presentarán las imágenes finalistas del concurso fotográfico Ojo de Pez 2018.

Desde el martes 30 de octubre al domingo 2 de diciembre en el Museo de la Exploración R. A. Phillipi en Valdivia se presentarán las imágenes finalistas del concurso Ojo de Pez, que este año recibió más de 260 fotografías en sus diversas categorías.

Este concurso busca exponer la belleza escénica de los sistemas acuáticos de Chile y destacar su importancia para la subsistencia humana, transmitiendo a la población la vulnerabilidad de estos sistemas y la importancia que reviste cuidarlos para poder mantener su alto valor ecosistémico.

“Este año gracias al apoyo del Fondart Regional logramos realizar el proyecto “Ojo de Pez: difusión fotográfica del mundo acuático” y hemos acercado la fotografía a más de 37 mil personas, en dos regiones, con siete exposiciones. Queremos aprovechar hasta el fin de año para seguir presentando el trabajo de los fotógrafos destacados del concurso y motivar a que más personas se sumen a la fotografía. También puedan ver las imágenes en la sede del Campus Villarrica de la Universidad Católica, donde se presentará hasta el día 16 de noviembre” Lorenzo Palma, periodista Centro IDEAL

El museo que acogerá las imágenes finalistas de la edición 2018 de Ojo de Pez es parte de la Dirección Museológica de la Universidad Austral de Chile y se ubica en el campus Cultural de la casa de estudios. El lugar de exhibición de las fotografías expone la obra de Rudolph Amandus Philippi, a través de valiosas colecciones patrimoniales, ilustrando la importancia de los naturalistas en el surgimiento de la ciencia en Chile.

“Nos satisface inaugurar por segunda vez consecutiva esta exposición, la que tiene mucho sentido, Philippi fue un gran explorador, desde el Desierto Atacama a Isla Juan Fernández, desde la Cordillera de Nahuelbuta a la Isla Quiriquina, haciendo registro a través del dibujo. En las fotografías de este concurso vemos ese espíritu del viaje con fines de exploración, donde el registro es parte fundamental”  Adrian Silva, Encargado de Extensión de la Dirección Museológica UACh.

Cabe señalar que durante el presente año la exposición de las imágenes finalistas del concurso 2017 han recorrido las regiones de Los ríos y Magallanes y la Antártica Chilena. Incluyendo el Congreso Nacional de Ciencias del Mar, el Parque Nacional Torres del Paine, centros comerciales y museos de ambas regiones.

De forma paralela, desde el 29 de octubre al 15 de noviembre, se publicarán las fotografías en las páginas de Facebook de las organizaciones convocantes para la votación popular. Este premio, al igual que el resto de los galardones se darán a conocer el viernes 16 de noviembre por medio de la web oficial www.ojopez.cl y de los organizadores como también en sus redes sociales.

Posteriormente, la exhibición se trasladará a Punta Arenas para que los habitantes del sur austral del país puedan disfrutar de estas imágenes.

La iniciativa es organizada por el Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas UACh, PAR Explora de CONICYT Los Ríos y Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL), cuenta con el financiamiento del Fondart Regional Convocatoria 2018 Región de Los Ríos y el auspicio de Expediciones Fitz Roy, TUSA, MarenSepia, Delfín Sub, BENRO, Vicerrectoría de Investigación, Desarrollo y Creación Artística UACh y Escuela de Biología Marina UACh.